Encontrarte mirando el perfil de facebook de una persona, viajar lejos en tu mente. Finalmente, escribirle y mandarle un mail con esto.
Bueno, bueno. Necesito hacer esto rápido. Mañana retomo canto con esta mina, Mariana, la cantante de Panza. Sí… es bastante obvio que yo ya conozco esa información, pero lo estoy escribiendo y mencionando por si acaso ella conoce y le gusta Panza también y cree fantástico que yo tome clases con ella. eso debería sumar a la primera impresión. Bueno, no realmente, pero ya le dediqué un párrafo entero a eso, encontrando así, la manera de dar comienzo a este… a esta… cosa, carta, autobiografía declaración, bueno, eso.
Como decía, debo irme a dormir, pero no sin antes bajar toda esta información supra natural que se me viene al cerebro como mil lluvias naranjas a partir de básicamente, una imagen.
Ok, es una imagen. Un dibujo para ser más preciso. Cuanto talento dando vueltas por internet, no es novedad, yo también soy talentoso. Bueno, tal vez no, tal vez tengo suerte nada más, no me importa. Bah, a mí me gusta todo lo que hago. Eso es muy redundante. Como iba diciendo, entonces uno se pregunta: ¿Quién dibujó eso? O no, pero el punto es que te interesas un poco más.
Bueno, bien. Es una imagen en el facebook de una mina. ¿Quién es esta mina? Amiga, conocida, que se yo que será de mis amigos en común, ¿Qué mierda importa? Es la una y me levanto a las siete para ir a canto. Espera ¿Hay más imágenes? A ver, sí. Si hay.
Bueno, a esta altura quiero decir que, además de haber cientos de dibujos maravillosos, ricos y jugosos, que hablan sobre el talento espléndido de esta mina, no obstante a eso, quiero agregar, como para sumarle algo de picante al perplejo asunto, que la mina parece completamente trastornada, a juzgar por sus dibujos. Lo cual en ninguno de los casos posibles a futuro, podría ser algo malo.
Te imaginarás que a esta altura me puse a ver más imágenes, y más data que tiene por ahí en su página.
Entonces, este es el punto que yo llamo “punto del no-retorno”, y no estoy hablando de ese instante preciso en donde mientras estás cogiendo (ó masturbándote) caes en la realidad de que por más que reúnas todas las fuerzas de la galaxia, no vas a poder evitar acabar, así que lo disfrutas lo más que puedas. Entonces eso hago: escribo. (O “te” escribo, podes verlo como quieras. Bah, ahora que lo pienso un poco más, la definición correcta seria “nos” escribo. Ya que lo hago por mí y para mí pero para vos también, eso a esta altura es innegable)
“Punto del no-retorno”… te iba diciendo. La razón es simple: algo se dispara en mi cerebro ¿Qué es lo que se dispara en mi cerebro? Ni puta idea, nena. Pero lo que sí sé es que películas como “Eternal Sunshine of a Spotless Mind” ó “500 Days of Summer” se aglutinan en mi retina reverberando imprudentemente.
A ver si me explico mejor: no es fácil lidiar con la situación. Simplemente dejarlo pasar es siempre una opción pero sumamente aburrida. Entonces, como te explicaba, no es fácil toparse con una mina que pinta sumamente bien, que para colmo…. Momento, escribí “que pinta sumamente bien”. ¿Y ahora qué hago? Eso tiene dos caminos direccionales. Que pinta de pintar, pincel, pintura, arte. O también podría ser que pinta, como que… parece prometedora. Yo me refería a lo de pinturitas y dibujos y eso. Bueno, vamos a usar la segunda opción y admitir que el inconsciente se mandó una muy buena jugada, nada más.
Sé que trepar por las ramas es una gran adicción para mi mente, pero qué le voy a hacer. Si no puedes con ellos, úneteles.
Le llamo de esa manera a estos instantes, porque en pequeñísimos instantes de tiempo, todas esas partículas de información llenan mi mente deslizándose como semillas fertilizando mi imaginación, dejándome completamente inútil para impedirlo. Eso, eventualmente, causa una especie de “crisis”, si se quiere decirle de esa manera. En donde el sujeto “A” -> Yo, busca en su mente, en su imaginación, muchas situaciones, todas absolutamente irreales pero posibles, en donde se relaciona de algún modo con el sujeto “B” -> Ella.
Esa situación se vuelve insana si uno le da rienda suelta. Por suerte la tengo atada bien tirante al piolín.
¿Dónde está el problema entonces? Se vuelve completamente divertida, entretenida y adictiva. Entonces uno sigue. Afortunadamente para mí, puedo simplemente escribir todos estos delirios psicodélicos y mandárselos a ella y desentenderme del asunto. Líbido descargada: puedo dormir en paz.
Es decir, para ir recapitulando, porque no me gustaría parecer un loco: a ella le gusta Tool, a mí también. Alex Grey la mueve, yo tomé unos cuantos ácidos a lo largo del tiempo, tal vez vos sepas de qué hablo. (Ella seguro tomó pepa, escucha Flaming Lips, ¿En qué estoy pensando?) Gran relación. Como te decía, a mi me gusta la fotografía, saco fotos de vez en cuando. Vi sus fotos de perfil y es linda, yo escribo, ella seguramente también. ¿Ella sacará fotos? Yo tengo anteojos nuevos que me gustan como me quedan (¡Al fin, una vez en tu vida, flaco). No sé si yo soy lindo, pero tengo pelo corto y una argollita negra en la nariz. Eso debe sumarme puntos, sino para qué sorongo me la hice. A mí se me cae un poco el pelo, seguro que a ella también. Digo, son muchas cosas que me unen con ella. ¡Mirá! Hasta me acabo de dar cuenta que acá al lado tengo 10.000 Days tirado que lo escuché el otro día tirado fumando flores, ¡eso tiene que significar algo!
Yo mencioné a Mariana, mi profesora de canto al principio de esto ¿No? Que idiota, ni debe saber qué es Panza, la banda. ¿Habré escrito mucha basura hasta acá? Bueno, fue casi una hora de estar dedicándome a escribir esta cosa que ni sé cómo rotularla.
Lo más gracioso ¿Sabes qué es? Que la mina es bastante reservada al parecer, ni enviarle un mensaje privado puedo. No está su mail, obviamente, ni mucho menos. Ya veré como me las ingenio para hacerle llegar esto.
Después de todo no hay nada que perder. Hacer el ridículo un rato siempre viene bien, de última, unas descargas antes de irme a dormir escribiendo esto, no me vino nada mal. Seguramente sea mejor que masturbarse.
Me acabo de dar cuenta de que yo escribiendo, me parezco a ella dibujando.
Momento, eso ya lo había deducido previamente, no por nada de antemano le puse a esto, el nombre que le puse.
5 de febrero de 2012
20 de enero de 2012
Capítulo 4: Mimos, caricias y gajes del oficio.
Ella estaba muy linda. Un vestidito bien colorido que dejaba su espalda y sus hombros al aire. 9.45 de la mañana y el sol pegaba de lleno sobre el pavimento. Nos saludamos y emprendimos viaje a comprar nuestro desayuno. Debajo de un árbol muy acogedor en la plaza, nos sentamos. Tres bananas, dos duraznos, dos mandarinas y una botella de agua fue nuestro desayuno ese día.
Nos dedicamos a compartir. Más tarde entenderíamos que eso era justamente lo que cada uno necesitaba para su vida: compartir. Eso hicimos mientras nos contábamos nuestros últimos meses. Nuestras alegrías y depresiones. Lo bueno y lo malo que convergía siempre en una conclusión en común: todo es lo mismo.
Nada nos sorprendía, nada nos maravillaba o enamoraba. Ese había sido el puntapié inicial de toda esta cuestión en primera instancia, después de todo.
Ella hablaba más que yo, como si de alguna manera u otra, quisiese llenar el espacio verde y el aire fresco debajo del árbol. El sol me pegaba de costado pero lo suficiente para hacer mis párpados pesados.
Me recosté sobre su regazo escuchando sus anécdotas. Cuando ella callaba, yo mantenía mi silencio. A veces ella comenzaba una anécdota nueva. Yo callaba y me dedicaba a escuchar. Yo quería estar en silencio con ella y así fue.
Dos jóvenes tirados bajo un árbol una mañana de miércoles mientras la ciudad ardía. Eso es lo que yo quería; y ella también: compartir nuestra nada misma.
Le llevé un chocolatín como regalo, no podía ser menos. Lo comimos en silencio en forma de postre.
19 de enero de 2012
Capítulo 3: Astuta propuesta muy decente.
“ ¿Y si nos proponemos enamorarnos uno del otro?, ¿Funcionará? ”
Esa fue su propuesta, sin más.
18 de enero de 2012
Capítulo 2: De la falta de sexo con amor y amor por el sexo.
Un día como cualquier otro, conversando por algún medio virtual, comenzamos a contarnos un poco la situación amorosa actual de cada uno. Ambos habíamos pasado por muchos cuerpos en ese tiempo. Sábanas ajenas y sudores compartidos fueron el capítulo principal y moneda corriente. Pero hacía un tiempo que ninguno compartía una cama con alguien. Alegamos casi de manera conjunta el mismo hecho: falta de buenas propuestas.
Profundizando en el tema, arrinconamos el motivo hasta desenmascararlo: nadie nos enamoraba. El anhelo de esa sensación tan adictiva de sentir que alguien te está abriendo en dos era carente. Muy carente.
Siempre me fue difícil encontrar una persona, una mujer para ser más específico, por quien sentir admiración y a la vez, una elevación de la líbido. Sin duda, dos de los principales requisitos para palpar y presentir que algo realmente grande está por venir. La primera estaba muy presente. Mi admiración por ella es vasta y profunda. Es una persona que admiro con gran aprecio y amor. Su actitud y su brillo me iluminan. Su hambre de independencia y su cuerpo frente al hambre explícito de los demás, siempre fueron motivos para sentirse alumno de tanto amor.
Pero fui sincero y transparente. Le comenté que siempre me había gustado, pero ciertas cosas conscientemente muy superficiales, me distanciaban de ese enamoramiento. Su elección por la desprolijidad tal vez ó cierta virtud de mantenerse natural. Cosas puntuales realmente absurdas las que no me gustaban de ella. Y lejos estoy de hablar de una belleza física, porque realmente es una mujer muy linda. Pero más bien me refiero, a su pelo, su desprolijo y desarreglado andar, su ropa.
Algo absurdo todo, lo sé, pero bueno, así estaban las cosas.
16 de enero de 2012
Capítulo 1: Antecedentes prologares.
La adolescencia nos encontró besándonos inesperadamente en un recital al aire libre. Pomposas y algo grises estaban las nubes ese sábado. Nos conocíamos desde hace ya unos años pero no fuimos más que meros conocidos en un mundo de amigos en común y alguna que otra fiesta compartida. Ahí estábamos los dos. Creo que yo aún era virgen, no estoy seguro de eso, podría haber sido tranquilamente. Después de todo, tuve una primera aparición algo tardía en el asunto.
Años después, ambos con alguna que otra relación encima, ella apareció en mi casa. Fue un encuentro más bien casual, pero pactado. Sí, un poco raro. Habíamos hablado un poco previamente y la cosa se había puesto algo picante. Yo venía de cortar una relación hacía un tiempo, pero como quien no quiere la cosa, terminamos encendidos, cogiéndonos como dos desesperados en mi cama.
Era de tarde, me acuerdo. Más tarde aún ella diría que había quedado algo entusiasmada en la manera que yo le daba sexo oral.
A partir de ahí, fuimos en términos propios de esta era y sociedad, lo que vulgarmente se llama “amigos con derecho a roce”. Cada tantos meses, nos veíamos, la pasábamos bien juntos, había confianza, si había ganas, cogíamos y sino, no. En el medio ella se puso de novia con un flaco, me propusieron un trío que jamás se concretó.
Luego cortaron.
Que ella viajaba, que yo… también viajaba. Un tiempo sin vernos. Dos tiempos. Tres tiempos sin vernos. Mails y fotos de por medio de su viaje. Ella estaba bien allá viajando. Yo estaba bien acá, ¿Viajando? Eso sí, de verse ni noticias.
Cada uno en la suya.
Ella un día volvió y decidió que se iba a vivir sola en las afueras de la ciudad. Muchas veces era media ermitaña. Me invitó unas cuantas veces a su nueva casa. Aludía que ahí podíamos tener la intimidad que quisiéramos para coger, para estar juntos. Que la verdad la tenía, de eso no cabe duda, pero sinceramente, jamás me dieron ganas de irme a hasta allá.
5 de enero de 2012
Facebook: soledad, inseguridad, y como siempre... algo de sexo.
Facebook de la noche a la mañana se volvió vital. ¿Vital porque sin él no hay vida? Exacto. De alguna manera u otra, Facebook logró dar vida de una manera más trascendental que sus antepasados más anticuados. Hoy tengo en Facebook a muchos amigos, sí. Tengo mucha gente que apenas veo en mi vida, tengo mucha gente que jamás vi, tengo otros cuantos que ví una vez y que nunca los volví a ver.
Se me vuelve un poco compulsivo borrar gente de Facebook. De una manera u otra, pienso que si lo hago, esa persona creerá que estoy enojado por algo, o no.
Facebook para mí y en mi vida, se aparece como un ícono del concepto de aferrarse. Obviamente aferrarse a las personas en este caso. Si te tengo en Facebook y puedo ver qué canciones te gustan, qué hiciste el fin de semana pasado, si estás de novio o si no, sería la fórmula perfecta para no perder el contacto con vos. Para saber que aún estás ahí, que no te moriste. Facebook genera esa ilusión de que esa gente me importa.
Me siento solo, entonces Facebook se encarga de darme buenos motivos para seguir teniéndolo. Sin lugar a dudas, tener una cuenta en Facebook me asegura el cielo de la pertenencia. Un evento maravilloso al que todos asistirán se publica. ¿Y saben qué? Nadie se acordó de hacérmelo saber. Y me lo perdí. Nadie quiere eso realmente ¿No?
Tal vez si le doy algunos likes a las fotos de esta mina, sea suficiente para encamarmela. ¿No? Bueno, no. Pero la publicidad de Claro, tiene a una simpática norteamericana de prudente cabellera amarilla, con una sonrisa de pastillas junto a un hermoso cartel: “histeriqueas mandando un toque”
¿Soledad?
soledad.
(Del lat. solĭtas, -ātis).
1. f. Carencia voluntaria o involuntaria de compañía.
2. f. Lugar desierto, o tierra no habitada.
3. f. Pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o de algo.
¿Tratamiento?
Más Facebook. No veo por qué no.
Una vez que me puse de novio, ya soluciono eso creo yo. No podes decir que no. Ponerse de novio siempre soluciona absolutamente todo. Bueno, tal vez no tiene que ser mi novia pero... titulos nomás.
Digo, puedo tener alguien a quien le importe tanto que dejaría de necesitar andar revoloteando estupideces ajenas por ahí. Podría tener sexo. Podría ser genial.
Ah, sí ¿Cómo olvidarlo? También está eso de compartir información, cosas que a mis amigos le parecen trascendentes tal vez para mí también lo sean, algo me puedo estar perdiendo realmente.
No, no, ese tema si que no tocaremos. No vale la pena siquiera entrar en el tema de la popularidad, la búsqueda natural del poder, del control a través de la influencia, llamar la atención, que alguien sepa que existo, importarle a alguien. En resumen, decir una sarta de idioteces los suficientemente grande como para que la gente más imbecil que yo, me note. Y naturalmente, unas cuantas más, mejor dicho, una enorme sarta de idioteces profundamente relevantes.
Después de todo, ¿Qué tanto puede afectar y modificar mi vida una estúpida página de internet?
Se me vuelve un poco compulsivo borrar gente de Facebook. De una manera u otra, pienso que si lo hago, esa persona creerá que estoy enojado por algo, o no.
Facebook para mí y en mi vida, se aparece como un ícono del concepto de aferrarse. Obviamente aferrarse a las personas en este caso. Si te tengo en Facebook y puedo ver qué canciones te gustan, qué hiciste el fin de semana pasado, si estás de novio o si no, sería la fórmula perfecta para no perder el contacto con vos. Para saber que aún estás ahí, que no te moriste. Facebook genera esa ilusión de que esa gente me importa.
Me siento solo, entonces Facebook se encarga de darme buenos motivos para seguir teniéndolo. Sin lugar a dudas, tener una cuenta en Facebook me asegura el cielo de la pertenencia. Un evento maravilloso al que todos asistirán se publica. ¿Y saben qué? Nadie se acordó de hacérmelo saber. Y me lo perdí. Nadie quiere eso realmente ¿No?
Tal vez si le doy algunos likes a las fotos de esta mina, sea suficiente para encamarmela. ¿No? Bueno, no. Pero la publicidad de Claro, tiene a una simpática norteamericana de prudente cabellera amarilla, con una sonrisa de pastillas junto a un hermoso cartel: “histeriqueas mandando un toque”
¿Soledad?
soledad.
(Del lat. solĭtas, -ātis).
1. f. Carencia voluntaria o involuntaria de compañía.
2. f. Lugar desierto, o tierra no habitada.
3. f. Pesar y melancolía que se sienten por la ausencia, muerte o pérdida de alguien o de algo.
¿Tratamiento?
Más Facebook. No veo por qué no.
Una vez que me puse de novio, ya soluciono eso creo yo. No podes decir que no. Ponerse de novio siempre soluciona absolutamente todo. Bueno, tal vez no tiene que ser mi novia pero... titulos nomás.
Digo, puedo tener alguien a quien le importe tanto que dejaría de necesitar andar revoloteando estupideces ajenas por ahí. Podría tener sexo. Podría ser genial.
Ah, sí ¿Cómo olvidarlo? También está eso de compartir información, cosas que a mis amigos le parecen trascendentes tal vez para mí también lo sean, algo me puedo estar perdiendo realmente.
No, no, ese tema si que no tocaremos. No vale la pena siquiera entrar en el tema de la popularidad, la búsqueda natural del poder, del control a través de la influencia, llamar la atención, que alguien sepa que existo, importarle a alguien. En resumen, decir una sarta de idioteces los suficientemente grande como para que la gente más imbecil que yo, me note. Y naturalmente, unas cuantas más, mejor dicho, una enorme sarta de idioteces profundamente relevantes.
Después de todo, ¿Qué tanto puede afectar y modificar mi vida una estúpida página de internet?
2 de septiembre de 2011
Un modelo, un espacio.
Poder expresar, poder manipular, poder transformar tu realidad para que los demas la vean. Hacerse entender con un otro que te signifique. Poder abrirse y decir "soy todo esto, y mucho más". Poder volver a mostrar lo que somos y no reprimirnos por el miedo a la mirada de un otro. Redescubrir nuestro verdadero yo que dejamos de lado tantas veces.
Para mí, eso es arte. El constante rediseño del protovinculo entre nuestro mundo interno y nuestro mundo externo. Hacer explicito todo mi mundo interior. Con sus macro fantasías, con sus miedos y tabúes. Con su pureza y con su perversión. Con su arriba y su abajo. Todo en uno, de adentro hacia afuera.
Único en su especie.
Eso, para mí, es Arte.
Para mí, eso es arte. El constante rediseño del protovinculo entre nuestro mundo interno y nuestro mundo externo. Hacer explicito todo mi mundo interior. Con sus macro fantasías, con sus miedos y tabúes. Con su pureza y con su perversión. Con su arriba y su abajo. Todo en uno, de adentro hacia afuera.
Único en su especie.
Eso, para mí, es Arte.
6 de julio de 2011
Tabique de Aquiles.
Creo que descubrí un puntito más de este asunto del esqueme referencial personal. Perdí completamente la capacidad de jugar. Seducir, seducción. Eso. Antes me encantaba seducir, jugar.
Saberte ahí, esperando por mi movimiento, expectante. Esperando que te haga cucharita mientras estamos descansando, esperando que te clave los ojos o que te diga lo bien que estás. Me gustaba saberte mirándome el bulto de lejos. Me gusta jugar con ese poder, dártelo, quedármelo, que me lo arrebates, violártelo.
Ahora estoy más blando. Atravezable y sin resistencia. Esto ocurre no porque haya una pérdida de la fuerza de operancia, en lo absoluto. Sino por el contrario, que hay más bien una permeabilidad tan pulcra que parece funesta. Se trata de una especie de adicción a la sinceridad. Su nivel de profundidad es tal, que esa seducción a veces se pierde frente a lo transparente del deseo.
Todo se torna grotesto, Kafkeano, realmente. A pesar de todo este escarmiento, sé que solo se trata de encontrar esa cómplice, esa dupla apta a la profanación de la fantasía. Nada más que el mutuo cosquilleo a la sutil perversión.
10 de junio de 2011
Fanatismo moderno.
"Muy a menudo me invade la siguiente pregunta: ¿Qué me resulta más desagradable? ¿Un descerebrado típico, que llena el silencio de su cabeza con horas y horas de televisión compulsiva, o el idiota que (además de criticar al primero) lee dos libros roñosos y los vuelve el manifiesto y piedra Rosetta de todo su pensamiento y discurso? ¿Acaso un fanático que le grita su amor a Ricky Martin es más patético que uno capaz de lamer el último inodoro donde cagó Cortázar?
Lo que fuma cerebros no es la tele, ni la música funcional, ni ir de compras o jugar videojuegos; lo que marchita neuronas es la mímica repugnante que hace al humano descender al mismo escalón evolutivo que un loro: la falta de ideas propias."
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